Editoriales R3i

Marso 2021
Triglicéridos elevados: vinculación con ASCVD y demencia
Prof. Jean-Charles Fruchart, Prof. Michel Hermans, Prof. Pierre Amarenco

Durante mucho tiempo se ha reconocido la conexión entre el corazón y el cerebro. Los estudios epidemiológicos muestran que un perfil adverso de factores de riesgo cardiovascular, incluida la hipercolesterolemia, la hipertensión, la hiperglucemia y el tabaquismo, desde mediana edad en adelante, están implicados en el desarrollo y la aparición de la declinación cognitiva y la demencia 1. Por cierto, hasta un tercio de los casos globales de demencia pueden atribuirse a estos factores de riesgo modificables 2. Esto ha llevado a proponer una puntuación de riesgo basada en algoritmos para identificar a las personas de alto riesgo que tienen más probabilidades de beneficiarse con una intervención temprana ante los factores de riesgo cardiovascular más importantes para prevenir la demencia 3. Además de esto, las afecciones cardiometabólicas tales como el síndrome metabólico, la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2 —la otra pandemia— están asociadas con un aumento del riesgo de demencia. Las tres afecciones están asociadas comúnmente con la dislipidemia aterogénica, caracterizada por los triglicéridos (TG) elevados y una disminución del colesterol de alta densidad. El aumento de la prevalencia de la hipertrigliceridemia en la población, además de la acumulación de datos que indican un rol causal de las lipoproteínas ricas en TG —tipificadas por el biomarcador TG en plasma— en la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica (ASCVD), sugiere un planteamiento convincente para investigar las asociaciones potenciales entre los TG y los diferentes tipos de demencia. Este fue el objetivo del estudio de Nordestgaard y colegas 5, que se analiza en el Enfoque de este mes.

En síntesis, los autores utilizaron datos longitudinales de más de 125 000 personas inscritas en el Estudio de la Población General de Copenhague y el Estudio del Corazón de la Ciudad de Copenhague para analizar esta cuestión. Aunque demostraron una relación entre los TG más elevados y el riesgo de demencia sin Alzheimer o accidente cerebrovascular isquémico, no se observó una relación significativa con el riesgo de enfermedad de Alzheimer. Estos resultados, no obstante, no excluyen dicha relación, dado el rango de edad de los participantes de los estudios (45 a 67 años) y la cantidad limitada de casos de enfermedad de Alzheimer 5.

En un editorial que acompaña el presente texto 6, se analizan datos de un posible vínculo entre los TG y la enfermedad de Alzheimer. Otros estudios de cohortes han sugerido una asociación, aunque debe reconocerse que en un estudio reciente de Corea, es más probable que los datos que sugieren que la hipertrigliceridemia predecía la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular se relacionen con la prevalencia de la hipertensión en la cohorte del estudio 7. Por otro lado, existen datos que indican que el amiloide β, un marcador que define la enfermedad de Alzheimer, se une en gran medida a las lipoproteínas, principalmente a las lipoproteínas ricas en TG 8,9. Los estudios con un modelo con ratones transgénicos que sobreexpresan la proteína amiloide para la enfermedad de Alzheimer también involucran la unión del amiloide con lipoproteínas ricas en TG en el avance de la enfermedad (10). Aún no se han resuelto los interrogantes sobre una potencial relación entre las lipoproteínas ricas en TG y la enfermedad de Alzheimer.

Debe observarse que se anticipan relaciones entre los TG levemente elevados y el riesgo de demencia sin Alzheimer y accidente cerebrovascular isquémico demostrados por Nordestgaard et al 5, dados los datos que confirman la existencia de lipoproteínas ricas en TG en la trayectoria causal de ASCVD 11.

En conjunto, la pregunta resultante es: ¿Los TG deben ser un objetivo terapéutico para prevenir tanto la ASCVD como la demencia? Por cierto, disminuir los TG elevados a niveles deseables (<1,7 mmol/l o <150 mg/dl) es una recomendación de los lineamientos para prevenir la ASCVD, de la cual el accidente cerebrovascular isquémico y la demencia vascular son complicaciones relacionadas. Todavía no se ha dicho la última palabra sobre un vínculo entre los TG elevados y la enfermedad de Alzheimer. Resolver dicha incertidumbre es crítico dado que, a nivel global, la cantidad de personas que viven con demencia se ha más que duplicado entre 1990 y 2019 12. La carga para las personas, los cuidadores y los proveedores de atención médica ya es sustancial y está en aumento, a medida que las poblaciones envejecen. Claramente, es necesario hacer más para manejar los factores de riesgo conocidos, además de identificar los factores de riesgo incipientes, posiblemente los TG elevados, una característica de la diabetes tipo 2, las enfermedades metabólicas y la obesidad.

Referencias

  1.  Qiu C, Fratiglioni L. A major role for cardiovascular burden in age-related cognitive decline. Nat Rev Cardiol 2015;12:267–277.
    2. Livingston G, Sommerlad A, Orgeta V, et al. Dementia prevention, intervention, and care. Lancet 2017;390:2673-2734.
    3. Rasmussen IJ, Rasmussen KL, Nordestgaard BG et al. Impact of cardiovascular risk factors and genetics on 10-year absolute risk of dementia: risk charts for targeted prevention. Eur Heart J 2020;41:4024-4033.
    4. Beeri MS, Bendlin BB. The link between type 2 diabetes and dementia: from biomarkers to treatment. Lancet Diabetes Endocrinol 2020;8:736-738.
    5. Nordestgaard LT, Christoffersen M, Afzal S, et al. Triglycerides as a shared risk factor between dementia and atherosclerotic cardiovascular disease: a study of 125 727 individuals. Clin Chem 2021;67:245-255.
    6. Watts GF, Mamo JCL. Hypertriglyceridemia and Alzheimer Disease: opening the mind to new therapeutic opportunities. Clin Chem 2021;67:6-8.
    7. Lee JY, Han K, Han E, et al. Risk of incident dementia according to metabolic health and obesity status in late life: a population-based cohort study. J Clin Endocrinol Metab 2019;104:2942–2952.
    8. Takechi R, Galloway S, Pallebage-Gamarallage MM, Mamo JC. Chylomicron amyloid beta in the aetiology of Alzheimer’s disease. Atheroscler Suppl 2008;9:19–25.
    9. Mamo JC, Jian L, James AP, et al. Plasma lipoprotein beta-amyloid in subjects with Alzheimer’s disease or mild cognitive impairment. Ann Clin Biochem 2008;45:395–403.
    10. Burgess BL, McIsaac SA, Naus KE, et al. Elevated plasma triglyceride levels precede amyloid deposition in Alzheimer’s disease mouse models with abundant A beta in plasma. Neurobiol Dis 2006;24:114–127.
    11. Nordestgaard BG. Triglyceride-rich lipoproteins and atherosclerotic cardiovascular disease. New insights from epidemiology, genetics, and biology. Circ Res 2016;118:547-563.
    12. GBD 2016 Dementia Collaborators. Global, regional, and national burden of Alzheimer’s disease and other dementias, 1990-2016: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2016. Lancet Neurol 2019;18:88-106.